El jefe de sección de Neumología Pediátrica del hospital Vall d’Hebron advierte de que el desconfinamiento de los menores será más peligroso para los adultos

El Pais.com

La incertidumbre rodea al coronavirus. Pocas son las certezas y mucho el aprendizaje sobre la marcha. La investigación y el estudio se ha puesto en los casos graves y aquellos colectivos más vulnerables, como los adultos de edad avanzada con patologías previas. Pero queda mucho camino por recorrer. Por ejemplo, con los niños.
Aunque ha sido uno de los colectivos que ha sufrido el confinamiento más extremo, poco se sabe de la afectación en los más pequeños o su potencial como vector de transmisión. La certeza es que los casos graves son muchos menos que en los adultos y se sospecha que hay una bolsa de niños infectados asintomáticos aún por descubrir. El doctor Antonio Moreno (Granada, 60 años), jefe de sección de Neumología Pediátrica y Fibrosis Quística del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, sí ha atendido a algunos niños ingresados por la covid-19. Pero pocos. Muy pocos.
De los 24 menores ingresados en el hospital con covid-19, el médico ha atendido a tres con patologías respiratorias de base. El resto fueron hospitalizados en la unidad de enfermedades infecciosas.
Pregunta. ¿Qué hace el coronavirus a los niños?
Respuesta. Todavía tenemos muchas incógnitas, pero lo que sí es cierto es que, hasta ahora, tenemos muy pocos casos de infecciones con síntomas importantes en niños en comparación con los adultos. De cada 1.000 o 2.000 adultos ingresados en el hospital, puede haber 20 niños. La mayoría de niños quedan asintomáticos, algunos tienen cuadros muy leves y una minoría tiene que ingresar en el hospital. La mortalidad es mínima, casi inexistente.
P. ¿Por qué el virus les afecta menos a los niños?
R. Esta es una de las grandes incógnitas. Hay varias teorías: que su sistema inmunitario es diferente y hace que no desarrollen estas infecciones; que los niños están un poco más protegidos al coronavirus porque han pasado otras infecciones por coronavirus y eso les puede dar defensas cruzadas; otra teoría es que el receptor por el que el coronavirus entra a las células del pulmón está menos desarrollado en los niños. Incluso hay teorías de que el estar vacunados de la triple vírica puede tener anticuerpos cruzados. Pero todo son teorías. A ciencia cierta, no se sabe.
P. ¿Son grandes contagiadores, como en la gripe?
R. Esto aún no se conoce bien. Es evidente y está muy bien estudiado que en la gripe, los niños de 2 a 6 años son lo que contagian a los adultos. Pero en coronavirus no se conoce tan bien porque las pruebas que teníamos hasta ahora se han destinado a estudiar a los adultos enfermos. En los próximos meses habrá que estudiar cuántos niños lo han pasado y comprobar hasta qué punto pueden ser grandes contagiadores. Hay algunas infecciones víricas donde esto ocurre así y con el coronavirus puede ser también.
P. Si no hay evidencia de que son grandes contagiadores y tampoco son especialmente vulnerables, ¿qué sentido tiene un confinamiento tan estricto?
R. Tiene mucho sentido porque, por ejemplo, durante el confinamiento estamos viendo en el hospital muy pocos niños con otro tipo de infecciones respiratorias, como bronquitis, neumonías, asma… Lo lógico es que asumamos que los niños pueden ser unos grandes transmisores porque una de las cosas que más ha contribuido a que se extienda el virus es la capacidad de diseminarse desde personas que no tienen ningún síntoma. Y este podía ser el caso de los niños. Es muy importante tomar esa precaución [del confinamiento].
P. ¿Para quién es más peligroso desconfinar a los niños: para ellos o para los adultos?
R. Probablemente será más peligroso para los adultos porque sobre en los niños tendrá menos repercusión. El cuidado se tendrá que hacer en que ellos no sean una fuente de transmisión o que por los contactos sociales entre familias diferentes o en el colegio no se transmitan de unos a otros. Pero sí, seguro será más peligroso para los adultos que para los niños.
P. ¿El virus en los niños que requieren ingreso evoluciona igual que en los adultos?
R. Es un poco diferente, por lo que decíamos de la distinta respuesta inmunitaria. En los niños, a veces, origina una neumonía bilateral o en solo lado. Tienen dificultad respiratoria importante, pero no desarrollan tanta respuesta inflamatoria como los adultos con afectación de muchos órganos. Esta fase inflamatoria propia de este virus no se suele ver en los niños.
P. ¿Es más peligroso el virus o el aislamiento para los niños?
R. Yo creo que, a los niños, en general, el aislamiento no les pasa mucha factura. Los niños tienen mucha capacidad de adaptación. Tiene efectos que no son aconsejables, como que no hagan ejercicios o que usen más las pantallas. Pero los niños se adaptan mejor que los adultos. Y es algo educativo: los niños los tenemos hiperprotegidos y tienen que aprender que hay problemas, que hay que adaptarse, ser solidarios.
P. ¿Es un buen momento para desconfinar a los niños?
R. Por la evolución de la infección, parece que pronto puede ser un buen momento para esto. Está disminuyendo bastante la presión sobre el sistema sanitario y esto da un margen para hacerlo. Hay que hacerlo con precauciones. Tiene que ser algo ordenado, sin muchos contactos e interacciones. Pero todo lo que sea volver a la normalidad, es bueno.
P. ¿Cómo tienen que ser esas salidas?
R. Estos niños han estado mucho tiempo en casa y ahora no están infectados y no serán transmisores. Pero si vuelve a haber mucho contacto con otros adultos u otros niños, puede volver a iniciarse la cadena. Hay que ser muy prudente. Hay que dar pasos pequeños y comprobando si con esos pasos continúa en una buena dirección y seguir avanzando. No sabemos si el virus perderá virulencia con el calor o si al rebajar las medidas habrá otro brote fuerte.
P. ¿Los niños tienen que tomar medidas adicionales?
R. Las medidas son las mascarillas, el lavado de manos y mantener la distancia de seguridad.
P. ¿Cuándo y cómo se puede llegar a saber si son los grandes contagiadores?
R. Esa respuesta nos la dará cuando se puedan hacer grandes estudios de miles de niños a los que se le hagan pruebas y se compruebe si se han infectado y tienen anticuerpos.